Dossier Albeniz, revista Opera Actual

El compositor Isaac Albéniz (1860- 1909) es recordado hoy en día por sus muy originales e irresistibles obras para piano inspiradas en el folklore español. Su mayor logro sigue siendo Iberia, en la que combinó un distintivo “españolismo” con elementos del modernismo francés. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de musicólogos y directores españoles como Jacinto Torres y José de Eusebio, las óperas de Albéniz están ganando finalmente el reconocimiento que merecen como destacables obras dramáticas que contienen su más refinada inspiración.

No obstante, todavía queda una obra por salir de la oscuridad y subir al escenario: The Magic Opal, una opereta inglesa compuesta por Albéniz durante su periodo londinense. Aunque su importancia pueda considerarse sustancialmente menor a las óperas merece, sin embargo, una recuperación que haga justicia a su música inteligente y divertida: la demostración de la enorme variedad y versatilidad de Albéniz como compositor y la reválida de su talla e impacto internacional. Buscando un campo mayor donde desarrollar y exhibir su genio, se estableció en Londres en 1890 y permaneció allí hasta finales del 1893. Durante los dos primeros años de su estancia londinense, Albéniz se hizo un nombre como compositor e intérprete de piano, realizando giras por Gran Bretaña con críticas muy favorables.

Sin embargo, el verano de 1892, enfocó su atención hacia el teatro musical, comenzando a trabajar en una opereta en dos actos titulada The Magic Opal, con libreto de Arthur Law. La obra se estreno el 19 de enero de 1893, en el Lyric Theatre. La partitura para canto y piano y el libreto fueron publicados en Londres así como varios arreglos, pero la partitura completa se encuentra en Barcelona manuscrita.

La acción gira en torno a un anillo mágico, con el poder de enamorar a la persona que lo toca de aquel que lleva la joya. Trabucos es un malhechor que está enamorado de Lolika, la hija de un rico comerciante, pero ella está enamorada de Alzaga, el hijo del alcalde, y están a punto de casarse. Trabucos planea robar el anillo, propiedad del alcalde, de manera que pueda hacer que Lolika le ame en lugar de a Alzaga, al que secuestra y conduce a su escondite en las montañas. Para acortar esta complicada historia, tras una serie de contratiempos amorosos causados por el anillo que va cambiando de propietarios, Lolika y Alzaga al final se unen felizmente. Aunque la historia tiene lugar en Grecia, la música remite a menudo a Andalucía, como muestran varios números con giros melódicos y ritmos españoles. En otros aspectos la partitura es claramente deudora de Arthur Sullivan y Charles Lecocq, cuyas operetas Albéniz había llegado a conocer bien.

La reacción de la crítica sobre The Magic Opal fue variada pero en general positiva, a pesar de lo cual la producción bajó el telón tras unas pocas semanas, el 27 de febrero. Albéniz y sus socios emprendieron una revisión, titulada The Magic Ring, que redujo el número de personajes, simplificó la trama, cortó algunos números y añadió otros. Se estrenó de nuevo en el Prince of Wales Theatre el 11 de abril de 1893, dirigida por el compositor. De nuevo hubo críticas diversas, pero George Bernard Shaw reconoció que “la versión revisada de la opera pone [a Albéniz] muy por delante del mejor de sus rivales”, un logro impresionante teniendo en cuenta que, solo cuatro años antes, el músico español no conocía Inglaterra, la lengua inglesa ni el teatro musical nativo.

El ópalo mágico hizo otra aparición en la escena, en Madrid al año siguiente. Fue traducida al español y retitulada La sortija, pero la complejidad de la trama, la superabundancia de música, y en general el desconocimiento de la audiencia de la opereta inglesa, condenaron la obra que tan solo duró tres noches en cartel. Los críticos fueron despectivos y desdeñosos con La sortija y su recepción negativa ayudó a apartar a Albéniz de su patria para siempre. Pasó los últimos quince años de su vida en París como un expatriado. La opereta inglesa de Albéniz no se escucha desde 1894 y por tanto su inminente recuperación en Madrid a cargo de Borja Mariño despierta un gran interés.

WALTER AARON CLARK